sábado, 2 de julio de 2011

¿ ACEITUNAS CONTRA EL HIV Y EL SIDA ?


El aceite de oliva ha entrado a formar parte de la lucha contra el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), causante del SIDA. Aunque suene extraño, es lo que ha logrado una investigación realizada por el equipo Bionat, de la Universidad de Granada (España), de la mano del químico orgánico Andrés García-Granados.
                 
El trabajo científico halló que un producto natural que es extraído del orujo seco de las almazaras, inhibe una sustancia (técnicamente hablando, la serín-proteasa) que utiliza el VIH para abrirse camino desde dentro de una célula infectada hacia el medio extracelular, siguiendo la infección extensiva por todo el organismo. Según los científicos granadinos, el uso de este compuesto puede llegar a enlentecer hasta en un 80% la propagación del virus del SIDA en el organismo.
Pero la UGR no es el único organismo académico que está analizando los efectos del ácido maslínico o crataególico (sustancia que se encuentra en la cera de la piel de la aceituna, junto con el ácido oleanólico), puesto que los mismos figuran bajo el microscopio del Hospital Carlos III de Madrid. De acuerdo con investigaciones especializadas, dicho ácido tiene efectos antioxidantes y anticancerígenos.
“El carácter innovador del ácido maslínico deriva de su potente actividad de inhibición de las proteasas”, aseguran los especialistas de Granada; y esto es lo que les permitió registrar dos patentes.
Una de ellas, para la obtención de medicamentos en el tratamiento de las enfermedades producidas por los protozoos del género Cryptosporidium (parásito que provoca infección del intestino delgado que se caracteriza por una fuerte diarrea). La segunda patente es la que relaciona a las aceitunas y a su compuesto con el virus causante del SIDA. 
Los expertos aseguran, además, que la sustancia es también muy activa frente a infecciones parasitarias oportunistas que afectan con gran virulencia a personas afectadas por el VIH.
En los ensayos realizados por los científicos granadinos, las concentraciones de 25 y 30 microgramos por mililitro de ácido maslínico fueron capaces de inhibir la replicación de un aislado primario de VIH-1. A 25 microgramos por mililitro, se detectó disminución de la muerte celular (efecto citopático), y a 30 microgramos por mililitro, una total ausencia de citopatía.
El equipo del profesor Andrés García-Granados tiene previsto seguir trabajando en el diseño y aplicación de nuevos derivados del ácido maslínico en la lucha contra el VIH.

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